En
la serie Amar en Tiempos Revueltos, el pasado
lunes 2 de marzo,
se emitieron unas
escenas en las que se recreaba el asalto al
campamento de Cerro Moreno. Vienen a mi memoria
las palabras que el guerrillero Florián
García Grande, repitió en
más de una ocasión durante las
jornadas que organiza La
Gavilla Verde sobre la guerrilla antifranquista
en Santa Cruz de
Moya,
término donde se haya tan emblemático
cerro. Las dirigía a los escritores,
historiadores y cineastas que acababan de hablar:
“Ustedes escriban, escriban, aunque
se equivoquen, por lo menos se hablará de
nosotros” Han
cambiado mucho los tiempos en diez años.
La edición de libros, documentales y
películas ha crecido de manera exponencial
y la asistencia a los actos que se organizan
en España y Francia, así lo testimonian. Desde
mi perspectiva personal, discrepo de aquellos
que hablan de boom del tema, eso se
repite cada año: “Es que la guerrilla
está de moda”, pero eso no es
cierto. El interés por este capítulo
de nuestra historia ha tenido siempre un público
fiel y éste ha aumentado porque hay
un mayor y mejor conocimiento. La presencia
de la guerrilla en casi toda la geografía
peninsular, ha posibilitado que se irradie
desde diversos lugares, como Santa Cruz de
Moya, y cada vez son más las actividades
y proyectos vinculados a este tema. La
televisión, cuando llegará. La
televisión ha sido el último
y mejor aliado para conocer lo que con tanto
esmero nos quisieron ocultar desvistiendo de
todo comportamiento político a los guerrilleros
y guerrilleras y sus colaboradores, para convertirlos
en meros delincuentes. Ha sido el último
soporte en aparecer, pero todos coincidimos
en la potencia del medio televisivo para llegar
a un público universal. Programando
documentales, películas, algún
debate, entrevistas y, ahora, incorporando
a la guerrilla en una telenovela es capaz de
socializar en minutos un tema tan desconocido
como la resistencia antifranquista en las sierras
de España. Podemos
visionar la parte del capítulo
en la siguiente dirección:
http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090302/amar-final-luisa-ignacio/434152.shtml
Recomendado bajo el título “El
final de Ignacio y Luisa”.
Estamos
ante un relato no histórico.
La serie tiene sus propios personajes a los
que se les introduce en determinados escenarios
que si fueron reales. No podemos, por tanto,
demandar a los creadores una escrupulosa recreación
de lo sucedido en Cerro Moreno el 7 de noviembre
de 1949, en todo caso, agradecerles que en
una serie que ven millones de personas hayan
introducido a la guerrilla como un suceso histórico
y, además, que se haya incluido a Santa
Cruz de Moya.
Sus
repercusiones son directas y en tiempo
real. La Gavilla Verde detectó una
subida de accesos a su
página
web procedentes de dos foros:
el oficial, Foro Amar en Tiempos Revueltos y La
Verdad de Laura. En ambos, una multitud
de seguidores y seguidoras de la serie intercambian
información y se crean hilos hablando
de sus actores, de los personajes, de los detalles,
de todo lo que rodea a la serie y que le da
un contenido nada desdeñable.
Enlazaron
la Web desde esos foros y se asombraron
al conocer, que si bien lo que les sucede
a
los personajes en la serie es cosa de los guionistas,
existe un paraje llamado Cerro Moreno, que
está en un pueblo de Cuenca llamado
Santa Cruz de Moya y donde entre 700 y 1000
Guardias Civiles asaltaron el 7 de noviembre
de 1949 el campamento del estado Mayor de la
Agrupación Guerrillera de Levante y
Aragón, aniquilando a doce de los trece
guerrilleros que allí moraban. La
recreación
Manolita
escucha el relato de Andrea que ha
estado en París y ha podido hablar con
el único superviviente del asalto, en
la realidad fue el guerrillero Francisco Bas
Aguado, alías Pedro, secretario general
político. Éste le comunicaría
en la ficción el final de una pareja
de amigos, Ignacio y su mujer y que del resultado
de esa unión había un bebé.
Pero mejor que contarlo es que vean el fragmento. Las
escenas están localizadas en un
claro de un bosque, en un lugar llano. Algunos
de ellos visten trajes militares, otros, pana
e Ignacio una chaqueta de cuero. Para hacer
fuego los guerrilleros utilizaban madera muy
seca, para evitar que su combustión
produjera humo. Los guerrilleros solían
tener alguna pieza militar entre sus ropas,
pero lo suyo era la pana y los monos. Ignacio
viste chaquetón de cuero. Varios de
los muertos en Cerro Moreno vestían
así. Se cree que eran los recién
llegados de Francia, mejor equipados que los
que llevaban unos años en el monte y
la gente que pudo verlos les causó sensación,
pues siempre se identificaba a los guerrilleros
con gente mal vestida. Esto era natural, pues
los jirones producidos por las ramas, la poca
ropa con la que habían podido huir y
el querer confundirse con los que trabajaban
en el campo, hacían que vistieran de
esa forma. Su olor también era característica
en todos los sentidos, por la dificultad de
la higiene personal y por el olor a monte. Las
mujeres en la Agrupación de Levante
no fueron numerosas y su presencia era consecuencia
a la presión que se ejercía sobre
los colaboradores de los guerrilleros, a los
que llamamos puntos de apoyo y en otros lugares
enlaces o guerrilla del llano. Cuando tenían
oportunidad, las mujeres abandonaban los campamentos
y eran trasladadas a lugares más seguros
y se les encomendaban funciones diversas. Raramente
entraron en combate. Los
campamentos se instalaban cerca de las
crestas, donde la visión del enemigo
posibilitara la huída buscando otras
vertientes. Los guardias civiles solían
atacar los campamentos al amanecer, para que,
en el caso de huída, tuvieran suficiente
tiempo para establecer controles y salir en
la persecución de los que pudieran huir
antes de la caída de la noche. La
recreación del campamento es insuficiente
a nivel de los que estamos enterados en estos
temas y si bien era difícil encontrar
un matrimonio con un bebé en un campamento
guerrillero, estas situaciones si existieron
en los campamentos de huidos tras la guerra
y de los huidos se generaron buenas partidas
de guerrilleros. En
la escena están comiendo harina
de almortas, que fue uno de los alimentos más
frecuentes, por su facilidad en la preparación
y su accesibilidad pues estaban presentes en
todos los hogares campesinos. Luisa le dice
a Ignacio que si por lo menos estuvieran en
una cueva podrían guarnecerse del frío. Éste
le contesta que son trampas mortales y así lo
dictaminaban los jefes de la agrupación,
prohibiendo a sus hombres que se refugiaran
en ellas. No obstante, no siempre se cumplían
las órdenes o no se tenía más
remedio, así que muchos guerrilleros
hubieron de vérselas sorprendidos por
la guardia civil y la huída era muy
difícil. Al
amanecer, estamos ya en la fecha del asalto,
Luisa e Ignacio mantienen una conversación
sobre la decisión de abandonar el monte.
Si bien entendemos que se trata de la dramatización
necesaria entre una pareja de enamorados en
más que apuros, esa conversación
es real, es el planteamiento de seguir luchando
o no, es decir, de la validez de continuar
una lucha que entraba en crisis una vez finalizada
la II Guerra Mundial por la falta de apoyo
de los aliados para acabar con la dictadura
recién instaurada tras nuestra guerra.
Esta reflexión es motivo de deserciones
y de desilusiones, pues como dice Ignacio,
están luchando por sobrevivir y ese
no era el objetivo de la guerrilla. La lucha,
según el testimonio de muchos guerrilleros,
dejó de tener sentido a partir del año
1948. Siguieron por disciplina y porque habían
de estar. Se
produce el ataque, del que no podemos establecer
paralelismos, pues aunque aparecen algunos
guardias, como os contaba, en Cerro Moreno
hubo centenares de ellos. Aunque no existe
documentación sobre el asalto proveniente
de las fuerzas represivas, si que hemos podido
tener acceso a alguno de los guardias civiles
que participaron en él. Es de destacar
el testimonio recogido por Salvador Fernández
Cava en su libro Los guerrilleros de Levante,
donde el cabo de la GC Francisco Blanco relata
los hechos como ocurrieron. Se rodeo el cerro
con fuerzas de tres comandancias y por razones
desconocidas no había vigilancia guerrillera
a aquella hora. El cabo descubrió a
un guerrillero que se había levantado
a las letrinas y allí empezó una
masacre de la que murieron doce guerrilleros.
Solo se salvó Pedro, que luego desapareció en
un viaje a Francia, posiblemente ajusticiado
por desavenencias políticas con los
enviados por la dirección del PCE antes
de cruzar la frontera. Por lo tanto no pudo
contarle a Andrea el fatal destino de Luisa
e Ignacio. También Alejandro Monleón nos
transmitió su experiencia en Cerro Moreno
y la orden de aniquilar a aquella escasa fuerza
pues pensaban que acabando con ellos, extinguirían
la AGLA, pero no fue así, y aunque el
golpe fue terrible resistieron hasta 1952,
año que recibieron la orden de evacuación. En
la secuencia de lo hechos, aparece un paisano
que traiciona a los guerrilleros, pues ha conducido
a los guardias hasta el campamento y quedándose
al final con la criatura. Cuando el asalto
se produjo en realidad, los primeros pasos
que dio la agrupación fue la búsqueda
de un traidor. Esta responsabilidad cayó,
en un primer momento en el único superviviente,
pero este extremo no pudo probarse y casi con
toda seguridad el que fuera responsable de
la agrupación, no denunció. También
se sospechó de Teo, otro de los guerrilleros
destacables de la agrupación, pero como
en el caso anterior, esta sospecha cayó en
el olvido por imposible. Al parecer el traidor
fue un tal Tomás, como nos cuenta Salvador
Fernández cava en su libro. Procedía
de Valencia y era miembro del Comité Regional
del PCE, pero tampoco ha podido probarse, a
pesar que todas las pistas existentes nos llevan
hacia él. Lo
destacable, en la ficción, es que
se recrea la figura del traidor, presente en
toda la historia de la guerrilla y en todas
las dimensiones que devienen de la conducta
humana: por dinero, por amor, por poder, por
desaliento, por cobardía, por supervivencia…
La televisión en las Jornadas
El Maquis en Santa Cruz de Moya. Siempre
hemos estado atentos a todo lo relacionado
con la memoria histórica. A nadie se
le escapa que esta serie, a diferencia que
Cuéntame, ha tenido un mayor calado
político, es decir, no ha huido de tocar
temas como el que ahora tratamos. Es de agradecer
la valentía de los que están
detrás de las cámaras, pues este
país sigue siendo mojigato y sigue con
demasiados resquemores.
Coincidimos
con los productores de la serie, en que
es necesario afrontar el pasado de frente
y no esquivarlo, somos lo que somos y venimos
de un pasado atroz que no debemos olvidar.
Quedarnos en la anécdota de que si el
Cerro Moreno no se parece ni de costado o si
parecen o no parecen guerrilleros o cualquier
aspecto purista me parece una estupidez. Lo
importante es que hay un trabajo y que dentro
de las posibilidades que se tienen, hay que
felicitar a los que participan en la serie. En
este seguimiento de lo que acontece en
el campo de la memoria, pudimos contactar
con Rudolf Sirera, guionista de Amar en Tiempos
Revueltos, y nos hizo el favor de subirse al
monte en la octava edición de las jornadas
y explicarnos aquellos aspectos que más
nos interesaban sobre la serie y el medio.
Todos
los presentes recordarán su espléndida
intervención. Puede que de aquel viaje
vinieran estas escenas, pero no sabíamos
nada, hasta el lunes pasado. Hoy me dicen que
un policía viene a Santa Cruz de Moya
a buscar a la niña que la Guardia Civil
recogió. El Sr. Alcalde ha echado un
bando para que mañana salgamos a recibirle
a las puertas del pueblo, como en Bienvenido
Mr. Marshall. Y es que somos un pueblo de película.
Pedro Peinado
Serranía
de Cuenca, 5 de marzo de 2009 |